Siempre el hijo de una madre

Honraras a tu padre y a tu madre, 
el mandamiento resuena en mi cabeza,
aprendí de memoria la música de oración. 
Fui el hijo perfecto  
de unos padres desorientados, 
de una familia incompleta  
de una sociedad gris. 
La piel me ardía desde dentro 
y el agua bendita no me curaba. 
Los reflejos me acusaban de impuro 
de no seguir con la tradición. 
Con las rodillas arañadas  
por el perdón  
decidí que era el momento. 
Salí de las venas de mi madre, 
y este hombre quiere ser como ella.

Un amor septuagenario


Las rodillas se arañan,
el cuerpo se convierte en dunas y 
montañas mal pintadas.
La mirada se pierde en un negro infinito.
una llanura sembrada de macetas de hierbabuena.
Siéntete como en casa y espera
la última visita.
Pondremos coplas en tu paseo.
Tu historia no se enmarca en números de mármol
herencia de tus nietos malcriados.


El inquilino de la casa de la esquina


El cuadro del abuelo continúa en el salón
coronando los sofás estampados, a juego
con el invierno eterno.
-¿Tú estás bien?
Te vi marchar entre lágrimas.
Mirabas de soslayo al niño de la puerta.
No corría.
Fue una película. No soy actor de nada
salvo de mis recuerdos.
Apareces junto a la fría mirada del
abuelo.
En unos años otros ocuparan el salón.

Seguiré...por si terminas haciendo un cameo.



Plenitud


En otro momento
te hubiera sonreído.
Hoy no estoy
para falsas muecas.

Me atengo al derecho
de permanecer sola,
abrazando las esquinas
de un cuarto sin luz.

Ya no sirve el calor ajeno
a un pecho sin consuelo
que necesita reposar
bajo techo abierto.

Hoy cae lo oscuro
y me siento acompañada
sin nadie más,
sin cómplices fugaces.

En mí están
mis dos mitades,
lo finito y la infinitud.



El silencio de las estatuas


Mi cuerpo se hace piedra,
no me he dado cuenta.
La roca silencia mis sentimientos
porque así lo habéis querido.
Me han hecho sentir, y no les ha gustado
mi respuesta.

Tengo que guardar silencio mientras
unas garras se abren paso por mis entrañas y
saludan desde dentro.
-Maleducadas-.

¿Soy cruel por decir que me duele?

No queréis oír mi dolor.
                                                                      Lo habéis provocado.




Chico respulsivo


Soy un chico repulsivo, estoy orgulloso
de serlo.
Me gusta que no me acepten, 
que me critiquen por serlo.

Soy un chico repulsivo y desagradable
que no entiende el rechazo.

Soy un chico repulsivo, desagradable y
asqueroso. No me importa.
Me gusta que mi boca sea sincera,
que diga lo que piensa.

Soy un chico repulsivo, desagradable,
asqueroso y horrible. Lo acepto con gusto.
Beso a otros chicos. Nos tocamos y nos acostamos.
Siempre de forma repulsiva.

Soy un chico repulsivo, desagradable, asqueroso,
horrible y sucio, pero no soy como tú.
Me alegro de no ser tan despreciable.

Man's Hand in Shallow Focus and Grayscale Photography

Entre bastidores


Días prestados y fugaces,
conticinio ambiguo
y murmurante,

Intranquila ducha de hotel,
pulcra soledad traslúcida
de cerraduras secretas
y dobles fondos.

Cíclica vida
a cien euros la noche
            (desayuno incluido).

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